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Cuando las personas de todas las clases sociales usan los servicios públicos, su calidad aumenta

Acta Sanitaria: Lo dijo la Ministra este verano en una de esas galas que atufan a compadreo de intereses: «Cuando las personas de todas las clases sociales usan los servicios públicos, su nivel de calidad aumenta«. La Ministra habló, indirectamente, del descremado sociológico que afecta a la atención primaria y a la escuela pública cuando son abandonadas por las clases medias (las altas hace tiempo que las abandonaron). Esa fue la mejor frase del discurso de la Ministra. Sin embargo, la destacada por la revista promotora del evento fue otra: «La sanidad pública es el orgullo de la democracia española«.


¿Quién se puede enorgullecer del descremado?

«La sanidad pública es el orgullo de la democracia española«. Esta fue la frase destacada por la propia revista al dar noticia del discurso de la Ministra en dicha gala. Lo cierto es que la frase de la Ministra, con la que concluyó su intervención, no fue exactamente así. La Ministra se refirió al Sistema Nacional de Salud (SNS), no a la «sanidad pública». El SNS es «sanidad pública», pero no toda la «sanidad pública» es SNS. El Mutualismo Administrativo NO ES SNS pero sí es «sanidad pública», pues se financia con dinero público. La Ley General de Sanidad de 1986  (LGS) mandó que lo fuera, que los beneficiarios del mutualismo se integraran a efectos de atención sanitaria en el SNS, pero nunca se cumplió.

No es ninguna casualidad que, de entre todos los subsistemas financiados públicamente, persistieran aquellos que gozaban de provisión privada, especialmente aquellos sin atención primaria en su esquema de provisión

La LGS quiso romper con los orígenes totalitarios de nuestra sanidad pública y con la dualización de la misma promovida y mantenida por el franquismo hasta sus últimos días. La norma mandaba integrar en lo que se iba a llamar SNS la asistencia sanitaria de todos los ciudadanos cubiertos hasta entonces por los diversos subsistemas de financiación pública existentes. Pero la LGS se incumple desde entonces por la inacción de unas instituciones demasiado sensibles al interés de unas élites influyentes. Como consecuencia, muchos de estos subsistemas originados en el franquismo persistieron hasta fechas recientes y algunos, como Muface, Isfas y Mugeju, persisten todavía en la actualidad. No es ninguna casualidad que, de entre todos los subsistemas financiados públicamente, persistieran aquellos que gozaban de provisión privada, especialmente aquellos sin atención primaria en su esquema de provisión.

La Ministra dice en su intervención que la atención primaria llega a todos los rincones del país. Pero no es así. Hay varios «rincones» a los que no llega. En primer lugar, no llega a un «rincón» formado por los poco más de dos millones de mutualistas (Muface, Isfas y Mugeju). Y en segundo lugar, no llega a otro «rincón» más poblado todavía: a esos más de 10 millones de españoles cubiertos por un seguro médico privado (sin contar los 2 millones de mutualistas ni los 4 millones de pólizas dentales). Millones de ellos lo compran gracias a la subvención fiscal establecida al efecto y que supone más de 1.000 millones de euros de coste fiscal (dinero que se deja de recaudar). Si se me apura, también es «sanidad pública» el conjunto de millones de pólizas de seguros médicos privados que millones de ciudadanos se compran gracias a los más de 1.000 millones de euros de coste fiscal que supone la subvención de su compra.

¿Y por qué aquellos que pueden prefieren la provisión del seguro médico privado?

Nos lo aclara perfectamente el último Barómetro Sanitario 2018, en su pregunta 5A. Tras la mayor rapidez en la atención, la segunda razón es «Porque se puede ir al especialista directamente sin consultar con el médico de cabecera». Es la razón esgrimida por aquellos que disfrutan de un seguro médico privado pagado directamente (Mutualismo Administrativo) o indirectamente (subvencionado fiscalmente) con dinero público y por aquellos que se lo pagan de su propio bolsillo. La pregunta va dirigida a todos ellos.

«Porque se puede ir al especialista directamente sin consultar con el médico de cabecera»
¡CUÁNTO HEMOS AVANZADO TRAS 41 AÑOS DE ESPECIALIDAD Y 34 DE REFORMA!

La atención primaria fuera del genotipo de nuestra sanidad pública

El genotipo de nuestra sanidad pública ha cambiado poco. Su esencia sigue siendo la misma y permanece prácticamente igual que hace 40 años. Lo que sí ha cambiado, y mucho, es su fenotipo; es decir, su apariencia. De hecho, tenemos 17 fenotipos. Esta profusión fenotípica con su autobombo propagandístico consigue que la esencia del sistema parezca lo que no es: universal, igual para todos, basado en la atención primaria y el médico de familia como «figura fundamental». Pero no es así y el espejismo se agranda conforme transcurre el tiempo. ¿Por qué? Porque la atención primaria no está en el genotipo del sistema. Nunca lo ha estado. Ausente del núcleo del mismo, la atención primaria y, con ella, el médico de familia, flotan en el citoplasma del sistema como lo hacía hasta 1989 aquella. Beneficencia para pobres que es en lo que, prácticamente, se ha convertido ya nuestra atención primaria.

Igual que hace 40 años

Igual que hace 40 años, los sectores sociales más pudientes e influyentes sobre la opinión y el poder públicos tienen una vía de “escape”, pagada o incentivada con dinero público, como alternativa a la atención primaria

Como vemos, igual que hace 40 años, los sectores sociales más pudientes e influyentes sobre la opinión y el poder públicos tienen una vía de “escape”, pagada o incentivada con dinero público, como alternativa a la atención primaria. Es el descremado sociológico de la misma. Generado por la crónica dualización sanitaria y potenciado durante las últimas décadas por la incentivación fiscal al seguro médico privado y por las “regalías sanitarias”. Esta dualización ha privado a la atención primaria del potente estímulo a la mejora de la calidad del servicio que ejercen los usuarios más exigentes, influyentes e informados. Piénsese, por ejemplo, en la tipología del colectivo mutualista: jueces, secretarios judiciales, profesores de todos los niveles educativos, investigadores, altos cargos de la administración central, mandos de cuerpos y fuerzas de la seguridad del Estado, oficiales de las fuerzas armadas, inspectores de trabajo y de hacienda, diplomáticos, etc. Un descremado permitido y agrandado por las instituciones, regado siempre con dinero público y causa principal del deterioro y debilitamiento de la atención primaria.

La Ministra tiene razón al decir que, «Cuando las personas de todas las clases sociales usan los servicios públicos, su calidad aumenta». Por lo tanto, la inversa también es cierta: cuando las clases medias los abandonan su calidad se reduce.

La mejor frase del discurso de la Ministra Carcedo

Para saber más:
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Simó J. El descremado sociológico de la atención primaria española. Panacea. 2019; 126: 62-65.

Simó J. El descremado sociológico de la atención primaria española. EL MÉDICO. 2017; 1179: 14-19.

Simó J. Últimas cifras del descremado sociológico de la atención primaria española. EL MÉDICO. 2017; 1180: 8-15.

Simó J. Aseguramiento sanitario público en España, situación actual y tareas pendientes. AMF. Actualización en Medicina de Familia. 2015; 11: 504-511.

Simó J. Aseguramiento sanitario, “dualización” sanitaria y “descremado sociológico” de la atención primaria en España. AMF. Actualización en Medicina de Familia. 2015.

Simó J. El «techo de cristal» de la atención primaria española. Aten Primaria 2009; 41: 572-577.


 

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