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Fernando Lamata: "La solidaridad europea no ha existido, hemos acaparado diez vacunas por persona"

PÚBLICO: Fernando Lamata (1954) es experto en Salud Pública y fue secretario general de Sanidad en el Ministerio de Sanidad en 2005. Ahora es presidente de honor de la Asociación por un Acceso Justo al Medicamento (AAJM), que pelea porque la vacuna contra el coronavirus llegue a todo el mundo. 


La Unión Europea podría haber suspendido las patentes de los medicamentos y vacunas contra el coronavirus y haber hecho que el planeta estuviera mucho más vacunado de lo que está en la actualidad, sostiene Lamata. No ha habido solidaridad, se ha dado favoritismo a las grandes empresas y durante todo este camino, la OMS ha ido perdiendo credibilidad. 

A nadie en la comunidad científica le ha sorprendido la aparición de una nueva variante del coronavirus, como es ómicron. A falta de vacunas por el mundo, era cuestión de tiempo.

De hecho ha habido muchas variantes y esto en un virus es normal. Es una mutación que busca la supervivencia. Es un proceso normal mientras el virus circula. Por eso era tan importante frenar la pandemia ampliando las medidas de salud pública y la vacunación a todo el planeta con una estrategia global. Cuando decimos global, igual que en Europa hemos comprado vacunas conjuntamente y que lleguen las mismas en proporción a todas las regiones, eso se debería haber hecho a nivel global. Si no se hace así, ocurre que el virus muta en regiones menos vacunadas. 

 

 
 

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"El virus muta en regiones menos vacunadas"

Mientras haya variantes hay una probabilidad no nula de que haya una variante que recoja las características de ser más transmisible y más letal. ¿Puede ocurrir? Sí. No es muy probable, pero es posible. Frente a esto hay que prepararse y la estrategia actual no lo prepara. Si no se vacuna a todo el planeta, es normal que surjan mutaciones como ómicron.

¿Qué le sugiere ver cómo se cierran fronteras con África por la variante ómicron mientras que con la variante delta, surgida en Reino Unido, no pasó lo mismo?

Es un tema que tiene que ver con la gestión de la opinión pública. Si vemos que está lejos de nosotros y que son países a los que podemos sancionar y cerrar fronteras, es más fácil que si es Reino Unido. 

Me quedo con lo que la OMS recomienda, que es no cerrar fronteras y tomar otras medidas como exigir test, medidas acotadas que permiten hacer ese control y no tratan de apestado a un país. Proteger la salud de tu población es una prioridad, pero si esa medida se hace, se hace siempre. ¿Porqué con Sudáfrica sí y con Reino Unido no? 

¿Cómo evaluaría la solidaridad europea con el resto del mundo?

La solidaridad europea no ha existido. La solidaridad real en este caso hubiera sido hacer que la vacuna fuera accesible para todos, y eso significa no acaparar. Hemos acaparado 10 dosis por persona en Europa. No hay vacunas para todos y hay millones de personas sin ninguna dosis. 

Por políticas de la Unión Europea, las vacunas no son accesibles para todos. En los acuerdos de producción de las vacunas, decidieron transferir la propiedad intelectual de la vacuna a las empresas fabricantes. Entonces deciden cuánto fabrican, a qué precio y a quién la venden. Los países pobres no pueden comprarlas. No suspender las patentes es causa directa de que los países pobres no tengan vacunas. 

Hay dos políticas de la UE antisolidarias: la cesión de la propiedad a las empresas para que pongan precios altos y controlen la capacidad de producción y el acaparamiento de la UE. Es contrario a la solidaridad. 

¿Qué ha pasado con la patente de la vacuna para la covid-19?

 

En el contrato de compra anticipada les hemos dado a las empresas el dinero para investigar, para que fabriquen y para comprar los materiales. Pero en esos contratos también hemos cedido los derechos de propiedad intelectual de la vacuna. Es como si pagas a un arquitecto para que te haga la casa y se quede la casa.

En Europa hemos adelantado unos 2.700 millones de euros, y con las compras anticipadas, por ejemplo, a Astrazeneca se le adelantaron 336 millones. EEUU ha hecho lo mismo. Eso son 6.000 millones. Por esas cantidades se podría haber forzado a las empresas a ceder la licencia. Los países ricos hemos pagado en conjunto de la UE unos 20.000 millones abonados. Con eso podríamos haber vacunado a todo el planeta.

¿Se puede recuperar esa propiedad intelectual?

Todavía se puede decidir suspender la propiedad intelectual, que es el debate de la Organización Mundial del Comercio, si no hubiera voluntariedad de las empresas. Está en la capacidad de los gobiernos, llevado a cabo en nombre de la seguridad nacional. Pero no se quiere, se prefiere dejar ese peso a las grandes empresas.

Lo podrían hacer los gobiernos junto a la Unión Europea. La ley de exclusividad de datos y la ley de exclusividad de comercialización blindan que los países hagan licencias obligatorias. Esto es una pandemia y nos jugamos la vida, pero es que puede venir una variante más letal. Estas herramientas que estamos usando no funcionan. No vale dejar la fuerza de producción a las empresas. Es una decisión política irresponsable. La UE puede poner de acuerdo a los países para presionar. Los acuerdos de compra anticipada de las vacunas son una ocasión de oro perdida. 

¿La Organización Mundial de la Salud ha perdido credibilidad durante la pandemia?

La OMS, como se ha visto en esta pandemia, tiene un papel muy débil y testimonial. No tiene capacidad ejecutiva. Está debilitada desde hace tiempo.

Los países han ido quitando financiación que es fundamental y ha tenido que ir haciendo financiación alternativa. Los países tenían cuota fija de financiación, pero se ha ido reduciendo y hacían donaciones voluntarias en el propio beneficio de cada país. La OMS empezó a aceptar financiaciones privadas, como la de Bill Gates, por lo que es un organismo que tiene la credibilidad mermada. Claro que ha perdido credibilidad durante estos años. 

Hay países que aún no han alcanzado ni el 1% de la vacunación total. Es el caso de Haití (0,34%), República Democrática del Congo (0,04%), Sudán (0,49%), Camerún (0,6%), Uganda (0,88%), Yemen (0,71%) o Madagascar (0,65%). 

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